Utopía

Nada mas y nada menos, aquí estoy, solo como quizás Dios me trajo a este mundo. Pero no pertenezco aquí, mi vida se encuentra en un universo paralelo. Acompáñame en esta
Loca aventura...
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"Futuro" (Poema Propio)

El futuro es muy incierto
Y el pasado inoportuno
No se aun lo que yo siento
En mi gran sueño nocturno

La fachada de mi alma
Gran delirio de mi espada
Grandes guerras infectadas
Mundo nuevo, vida sana

Duras penas nos imploran
Malas vibras nos otorgan
Somos reyes sin coronas
Vientos fuertes nos sofocan

Las metas de mi camino
Marcaran mi gran destino
Ten mas fe en mi castigo
Quédate tu aquí conmigo

"Encerrados" (Cuento Propio)

“Todo aquel que tiene un porqué vivir, siempre encuentra un cómo."

Nietzsche

Apenas abrí los ojos sentí volver a la vida, tenía el cuerpo inmóvil y un fuerte dolor de cabeza. Estaba en una habitación oscura, sin ventanas ni ventilación, y parece que tenía puesto un fuerte chaleco que no me dejaba estirar ni mover los brazos.
Escuchaba pasos por detrás de los muros, pero nada más. Pasado dos horas de puro sufrimiento, la gran puerta se abrió, dos hombres vestidos de blanco, enormes y serios, me tomaron de ambos lados y me llevaron por todo el pasillo. Se escuchaban gritos que provenían de otros cuartos, lleno de humedad y polvorientos, no tenia idea de donde me estaban trasladando, pero seguro no era nada bueno.
Finalmente llegamos a una gran puerta marrón, en su interior se encontraba el despacho mas acorde que había visto hasta ese momento, estaba limpio, elegante y sobre el fondo del escritorio se encontraba un hombre calvo, delgado, vestido de traje y unas grandes gafas.
Me sentaron en una silla de madera en frente de el. Mientras seguía escribiendo sus papeles, el hombre comenzó a preguntarme si sabia por que estaba allí y por que planteaba mis teorías, mis locas teorías, trate de recordar un poco, pero los golpes ocasionados en mi cabeza no me permitían recordar nada de nada. Al ver que mi pequeña amnesia no satisfacía sus pedidos, los dos hombres grandes me golpearon y me arrastraron hasta mi habitación.
Tras unas largas horas de sueño, la campana del almuerzo comenzó a sonar, todos juntos fuimos caminando hacia el gran salón y recibíamos la comida espantosa que nos proporcionaban. No quedaban muchos lugares cuando retire mi plato, así que decidí sentarme junto a un grupo, al sentarme en la silla, uno de los hombres comenzó a hablarme acerca de cómo funcionaba el lugar.
-Hola, me llamo Oscar, ¿Cuál es tu nombre?
-No puedo recodarlo- Le comente.
-¿Sabes por que estamos aquí?-
-Realmente no.-
-Pues… por las teorías, es más que obvio- finalmente contesto.
La campana de la vuelta a las habitaciones dio por finalizada mi pequeña charla con Oscar. De algo estaba seguro, la respuesta a todo estaban en esas llamadas “teorías”.
En mi dura cama trataba de recordar algún capitulo de mi pasado, pero las luces oscuras y el dolor no me permitían recordar nada, en la penumbra habitación y sin nada mas que perder cerré los ojos y trate de dormir.
La mañana siguiente nos levantaron temprano y nos llevaron al gran y horrendo “salón de trabajo”, donde nos veíamos obligados a resolver cálculos matemáticos avanzados y problemas algebraicos de alto nivel y ampliamente difíciles. Por alguna razón aun recordaba todo lo relacionado a los números, muy curioso fue que solo me acordaba de eso.
Termine antes que todos los problema matemáticos y luego todos los demás repitieron la acción, al finalizar, tomaron todos los papeles y los pusieron en grande cajas con fechas y escritos. Nunca supe para que servían. Mientras observaba esa acción, Oscar tomo mi mano y me dejo un papel envuelto, con lo cual me dijo:
-Cuida este papel con tu vida, quizás ya no nos veamos mañana-
Efectivamente, la mañana siguiente ya no se encontraba entre nosotros, un sin nombre me contó que un hombre alto y robusto se lo había llevado, pero nunca se supo en verdad.
Luego de que tomáramos las pastillas matutinas, con mucho cuidado y cautela abrí el papel, para encontrarme con un escrito en donde Oscar revelaba su teoría, la teoría más importante de toda su vida pasada, la refutación de la teoría de que el sol era el centro de universo y no la Tierra, planteada por el mismo Galileo. Al ver esto la incertidumbre y la exaltación invadieron mi ser, corrí rápidamente, preguntándoles a todos sobre sus teorías, La ley de masa equivalente, La paradoja de Schrödinger, La maquina de Turing, Los postulados de Boole, y muchas otras cosas que eran verdad, eran la pura verdad, es decir estábamos encerrados por decir verdades, cuando quise informar a alguien de lo sucedido, un fuerte golpe noqueo mi cabeza y todo se volvió negro.
Me levante atado en una silla, cubierto de sangre y con algunas heridas en el rostro, los dos hombres grandes me custodiaban, mientra la silla daba directo a exterior, podía apreciar la calle, la ciudad y los árboles.
Estaba en el despacho, cuando el director se me acerco, solo me hizo una simple pregunta
-¿Qué es lo que ve?-
-No importa lo que veo afuera, el problema es lo veo aquí adentro-
-Una lastima-
Sostuvo una jeringa y la incrusto directo en mi cuello, sin poder negarme, solo espere mientras todo se oscurecía, y por fin lo pude ver, no solo nosotros, los cuerdos estábamos encerrados, sino que en el exterior se encontraban los dementes, los violadores, los asesinos, los criminales, en una sociedad devastada y una ciudad destruida, en ruinas, sin salvación ni remedio, mientras el mundo podrido se prendía fuego, los inteligentes, los leales, los capacitados, éramos tratados como locos y permanecíamos encerrados.
Hoy es el día en el que soy libre, pero no libre del todo, ya no estoy encerrado, ahora solo pertenezco al mundo exterior.

"A solas" (Cuento Propio)

“El espanto es el signo del fantasma.” Pascal Quignard.

Concentrado enteramente en mi trabajo, y con la farmacia vacía, me di cuenta que el aire acondicionado hacia un ruido fuera de lo común, mientras mis dos compañeras desayunaban en el fondo del pasillo y yo seguía guardando los pedidos del día anterior, era una fría mañana de otoño, el frío se sentía hasta en mis profundos huesos.
Como era de costumbre, al ser tan temprano, los clientes aun no se aventuraban a venir, por ende el shopping estaba vacío, pero esa mañana todo cambio, mientras aun seguía con mis deberes, pude notar la llegada de una mujer alta, delgada, con pelo negro en mal estado y con dos bolsas bien grandes llenas, era una mujer espantosa.
La saluda desde lejos para ver que se le ofrecía, pero no me escucho, la salude de nuevo, pero no emitía sonido, solos se había quedado inmóvil y recta, observando un punto fijo.
Me aproxime hasta donde ella se encontraba, y el terror inundo mi corazón, la mujer con sus dos manos temblando y repitiendo unas palabras en voz baja, las cuales no pude oír, parecía un cadáver parado, cuando por fin estuve frente a ella,  saliendo de su estado solo me respondió “Estoy mirando”, esas simples palabras, directas y si emitir otra, “Cualquier cosa, solo llámeme” le conteste y seguí con mis cosas.
Las medicamentos a guardar eran interminables, pero no era esa mi principal preocupación, la mujer aun seguía allí parada sin hacer nada, la situación se volvió perturbarte, así que decide ir al pasillo donde se encontraban mis compañeras y avisarles de la extraña situación, mientras una de ella llamaba a seguridad, la otra me acompaño de regreso al mostrador, pero la mujer se había ido, había desaparecido y solo dejo sus dos bolsas grandes en el suelo.
La señora se marcho, no había peligro alguno, ni preocupaciones,  pero sus dos bolsas me intrigaban mas de la cuenta, cuando me acerque a verlas, la televisión interrumpió mi acción, informando la aparición del cuerpo de una mujer que había estado desaparecido hace aproximadamente dos semanas, la cual tenia la misma descripción y rasgos de aquella mujer que nos había visitado aquel día, el forense confirmo la muerte súbita, pero no se informo el paradero sobre sus dos hijos desaparecidos también, por lo cual, decidí terminar lo que había empezado, y al ver el interior de las bolsas, la angustia y el terror se apoderaron de mi, desde el oscuro y siniestro interior, yacían el cuerpo de dos niños pálidos, duros y sin vida.

"Transmicion" (Cuento Propio)

“Donde están los demás que habitan la Tierra”.

Estábamos casi todos en la farmacia, como todos los días, compartiendo el día laboral, eran casi las 9 24 de la mañana, el sueño todavía estaba presente, entre todos somos aproximadamente 11 trabajadores, los horarios son cortados, y de a rato el trabajo se vuelve tenso.
Nunca pasaba nada fuera de lo común, hasta ese día, algo realmente fuera de lo usual sucedió,
Estábamos todos abajo cuando el ruido del fax empezó a sonar de tal manera, que subí a ver quien lo estaba mandando, no figura nombre ni fecha, solo decía las palabras “No tengan miedo”. Me pareció muy extraño ver esas simples palabras por el fax, puesto que nosotros no habíamos dado señal alguna, pero bueno, podría tratarse de una broma o alguien que se equivoco. Volví rápidamente a mis tareas cuando otra vez el ruido del fax se escucho desde arriba, subí a toda marcha, y esta vez figuraban las líneas “Falta poco”. El asunto se tornaba algo mas extraño de lo normal, no obstante, uno de mis compañeros me llamo para decirme que los empleados del Shopping estaban cerrando las puertas, baje rápido para preguntarles por que hacían tal cosa, y me respondieron diciendo que una tormenta bastante peligrosa se acercaba y que seria mejor cerrar las puertas para no sufrir siniestros.
Le pregunte a uno de los guardias si iban a mantener el Shopping cerrado por un largo tiempo, y solo me contestaron que permanecerían así hasta que cese la lluvia. Continúe atendiendo algunas personas, cuando otro fax llego, subí para revisarlo y decía “Cerrar sus puertas, no los salvaran”, mi aliento comenzó a agitarse y la tensión se hacia presente, quien estaba mandando estos mensajes tan raros, y por que, no hallaba respuesta, ninguna respuesta, sin otra opción, decidí llamar a la policía e informarle la situación, pero mientras me dirigía hacia el teléfono, un fuerte viento comenzó a escucharse y sentí como si todo el Shopping temblaba, no obstante, las luces se cortaron, en plena oscuridad, tome la linterna, baje hasta abajo y busque a mis compañeros para contarles de los extraños mensajes, afuera parecía como si un tornado arrasaría con todo, pero adentro, lo peor estaba por venir, fuertes terremotos empezaron a destrozar de a poco la farmacia y los pasillos del Shopping, no podíamos quedarnos ahí, era muy peligroso. Fuimos a buscar a los guardias para ver si podían abrirnos las puertas y buscar la forma de alegarse del lugar,  buscamos y buscamos, pero parecía como si todos se hubieran esfumado,
Las puertas estabas completamente cerradas, los teléfonos sin línea, el viento y la lluvia cada vez se hacían mas fuertes, volvimos rápidamente a la farmacia, a buscar celulares o herramientas que nos ayuden a falsear las puertas, subí para buscar alguna llave, pero no nada, lo único que había era un pequeño mensaje esperando ser leído en el fax, me acerque con todo el temor del mundo, tome el tieso papel y lo leí casi sin voz, “No tengas miedo, la única salvación es…” y ese era el final del mensaje,  pero como puede ser ese el final, pensé, tiene que haber mas, enfurecido golpee el fax esperando la respuesta a todo lo ocurrido, pero no, nunca llego.
Resignado baje y me di cuenta que mis compañeros se encontraban parados, desnudos y firmes, en una fila ascendente hacia la puerta que ahora se encontraba abierta y con una luz blanca incandescente, uno de mis compañeros me comento – Solo faltas vos.-
Deje caer el mensaje entre mis dedos, y con firmeza me dirigí hasta el interior de la luz blanca.