Utopía

Nada mas y nada menos, aquí estoy, solo como quizás Dios me trajo a este mundo. Pero no pertenezco aquí, mi vida se encuentra en un universo paralelo. Acompáñame en esta
Loca aventura...
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"Abandono Lunar" (Cuento Propio)

Las manos del joven Arnaldo no lograban quedarse quietas, su boca seca se aliviaba con escasos lengüetazos que el mismo se daba.
La luz del sol brillaba como el oro y el calor agobiante reinaba tranquilamente en la zona.
Caminando suavemente llego hasta el inicio de aquel pequeño desierto para descubrir que unos pájaros estaban posados sobre la arena, se acerco a ellos lentamente y boom, un estallido repentino hizo que todos huyeran volando, dejando al descubierto un cartel cuyo mensaje decía “Propiedad privada”.
Arnaldo aprecio el cartel y como nunca nadie le enseño a leer, simplemente continuo caminando por aquel sendero que ni Dios sabia en aquel momento hacia donde lo llevaría.
Sus manos parecían un abanico de tentaciones, su boca seca gritaba por un alivio rápido y su corazón latía como el motor de una locomotora fugaz.
La vida desolada por la cual estaba transitando, no tenía ninguna comparación con el vasto mundo en el cual se encontraba ahora. Nunca supo nada de su pasado, ni tampoco lo sabrá de su futuro, pero el presente, su presente, era lo único que le importaba ahora.
Siguió caminando entre la arena, mientras la suave brisa de la mañana le acariciaba su joven piel. Aquella arena, media tierra y media sal, se veía tan hermosa a la luz del sol que le daban a Arnaldo una sensación de paz y armonía, que tan sutilmente se reflejaba en sus brillantes ojos.
Poco a poco la luz del día comenzó a apaciguarse y la oscura noche se hizo presente.
La inocencia del niño fluía como una cascada feroz y el miedo de su incertidumbre lo transportaba a un estado de pánico y soledad, cuyo único alivio se dio cuando Arnaldo se recostó a ver el cielo.
La noche fría y despiadada también generaba malestar en su interior, pero las estrellas llena de luz y misterio lo dejaban en un estado de reposo total, como si todo alrededor nunca hubiera existido.
Arnaldo no creía ver lo inmenso y vasto que podía ser el cielo, o el universo si alguna vez lo hubiera sabido.
La luna blanca y redonda reflejaba su alma de manera cautelosa, creando así un enorme espejo de dos caras, cuyo contenido le era difícil desvelar.
Mientras Arnaldo cruzaba sus dedos pensaba en la vida que podía haber llegado a tener, pero no por los lujos y las cosas materiales, sino por verdaderos momentos felices, como los abrazos de una madre, los consejos de un padre y miles de otras cosas mas que suavemente y con un profundo sentimiento de dolor produjeron unas pequeñas y cristalinas gotas de lagrimas que rápidamente poblaron sus pequeñas mejillas.
Entre la noche, el frío y la tristeza, Arnaldo cerró sus ojos y durmió hasta el amanecer.
El ruido de unos enormes pájaros negros fue suficientemente fuerte para concluir el sueño de Arnaldo, quien se sorprendió a ver la luz del día nuevamente.
Se levanto de su aposento y estirando un poco los brazos continúo con su trayecto, sin rumbo alguno.
Mientras caminada, Arnaldo noto que sus pies le dolían mucho. Parecía que algunas ampollas se habían abierto de tanto caminar, como así también algunos callos y rasguños.
Sumado a todo esto, una dura tos había corrompido en su interior y que, según parecía, lo acompañaría a todos lados. No tenia idea de que de día u hora era en aquel momento, ni de cuanta distancia había recorrido hasta entonces.
A pesar de ser tan solo un pequeño niño, en su interior yacía una enorme fuerza de voluntad que era mucho más fuerte que todas las circunstancias por las cuales estaba transitando.
Camino y camino aun mas, hasta que de su estomago se pudo escuchar una sinfonía completa.
El haber estado tanto tiempo sin poder comer algo era inhumano y al tener pocas defensas, dejo caer su cuerpo sobre la arena, tratando de mantener su vista fija, pero que, sin duda, en cuestión de minutos habría desaparecido.
Arnaldo creyó que su final estaba cerca, sentía la arena caliente, como el interior de un volcán en erupción. Inclino su cabeza y pudo ver lo que seria toda su felicidad reflejada en un solo lugar.
Justo en el medio de la nada, un enorme y hermoso árbol frutal exhibía sus grandes ramas cual alas de paloma. Una copa verde cubiertas de miles de hojas bien formadas, cuya oferta mas importante eran una rojas y perfectas manzanas dulces. Se levanto y camino hasta aquel lugar. La fuerza aun estaba viva.
Cuando ya se encontraba frente al vasto y rugoso tronco, la sonrisa de Arnaldo brillo a la luz del sol y su aliento empezó a volver poco a poco.
Estiro su mano lentamente y tomo una de las manzanas que apenas le cabía en las manos.
Su aroma ingreso directo por su nariz y lo transporto a otro lugar. Tenia hambre, vaya que si, tomo fuertemente aquella fruta y se la introdujo directo en la boca.
La cara de Arnaldo parecía endemoniada, mas bien, era una perfecta muestra de la felicidad en vida. El sabor de aquella manzana era el manjar más dulce y sabroso que alguna vez podría haber llegado a comer. El jugo caí por sus labios y las cáscaras se morían en el crujir de sus blancos dientes.
La mirada de aquel pequeño era lo único sincero de aquel escenario.
Sus manos ahora estaban mas tranquilas, sucias, pero tranquilas. Ya nada le generaba dolor ni angustia, su mundo ahora era distinto y su alma estaba purificada.
Continuo comiendo hasta que su cuerpo dijo basta. En la arena podían verse el resto no comestible de las manzanas.
El árbol ahora estaba vacío, sin frutas. Solo sus ramas se alzaban a los rayos del sol.
De repente, el cielo se volvió oscuro y melancólico, las estrellas se habían formado de tal manera que simulaban una bella sonrisa. El desierto de arena ahora era un gigantesco océano que albergaba las penas mas duras de la vida. El árbol, que alguna vez estuvo lleno de sabiduría, ahora estaba seco, posando encima de un montículo de tierra similar al de una isla. Sus ramas negras se caían con el viento y sus hojas marchitas se hundían en el mar.
A lo lejos, casi al final del horizonte, se podían apreciar miles de veleros que se aproximaban al lugar, mientras que unos rayos anunciaban la llegada de una furiosa tormenta.
A pesar de todo, de todo lo acontecido, Arnaldo se veía tranquilo y sereno, en su mano aun quedada la mitad de una manzana y parado sobre el pequeño espacio insular que tenia, se recostó a mirar las estrellas.
Sus pies tocaban ligeramente el agua y algunas hojas que caían rozaban suavemente sus salvajes mejillas.
Ya no había tiempo para estar mal o para derramar lágrimas. Lo único que importaba era disfrutar el momento, el único momento feliz que alguna vez tendrá.
Arnaldo cerró los ojos y durmió a la luz de la luna. El resto de la manzana permaneció en sus manos y el ya muerto árbol cayó al fondo del mar.


"Incinerado" (Poema Propio)

El mensaje fue confuso, mal escrito por doquier
Por ese tal motivo, hoy sin mi vida yo estaré
Danzare entre los muertos, viles vivos ya no hay
Otra tarde de otoño, fría y seca sin nacer

La fuerza del impacto fue realmente dura
La emoción de los verdugos fue aun peor
Mis brazos solo había aquella sangre roja pura
Y en los ojos del silencio, solo había dolor

Escondió entre las sombras, ataúdes de colores
Blancas llamas se asemejan en nubes de pasiones
Ya no siento más mi cuerpo, consumido estoy ahora
A las grietas del ruin fuego, ha llegado la hora.

"Unen" (Poema Propio)

Una delicada sensación de estar vivo
Un deseo profundo de volver a morir
Una extraña llama que roza el destino
Un sendero oscuro que anuncia mi fin

Una linda canción del invierno
Un mortal artefacto de luz
Una estrella cubierto de hielo
Un hermoso e inmenso océano azul

Una historia maldita y bien dañada
Un sentimiento de locura, muerte y amor
Una desquiciada y temprana mañana
Un terrorífico y vil sonido de dolor.


"Senderos del mar V - Terminando" (Poema Propio)

No era noble ni enterrarla
Pues opte por lo mejor
Incendié mi fiel casucha
Y así acabe con mi labor

Triste y solo me encontraba
Cuestionando mis acciones
Otra forma no hallaría
De acabar con mis dolores

Ya que el cuerpo fue ceniza
Por las llamas del castigo
Desate mi obra precisa
Y moriré en un gran suspiro

Recorrí por última vez
Aquel bonito y especial camino
El mar tan grande y profundo
Seria mi último testigo

Salte directo por el barranco
Y caí entre filosas piedras
Flotando directo al abismo
Riendo con todas mis fuerzas.


"Senderos del mar IV - Vengando" (Poema Propio)

De los pelos y con fuerza
La arrastre hacia la casucha
Esta vez no habría salida
Ni se saldría con la suya

La escondí en el ropero
Con la boca bien tapada
Y con el alma de un torero
La tape en viejas sabanas

Sostuve fuerte su cabeza
Que entre llantos me pedía
Que con su vida no acabara
Ni perdones ni alegrías

Poco a poco fue más lento
Un cuerpo tieso era ahora
Desnudo por completo
Y Hermoso a toda hora

El cadáver quedo intacto
Lindo festín para las moscas
En mi mano un buen trago
Mejor que otras viles drogas.


"Senderos del mar III - Renaciendo" (Poema Propio)

Una locura espontánea
Circula por mi cuerpo
Un dolor tan espantoso
Me liquida por dentro

Entre tanta amargura
Fresca tengo la conciencia
Es tiempo de mano dura
Y terminar con esta guerra

Tome fuerte mi escopeta
Y corrí por el sendero
Ese lindo camino al cielo
Cubierto de mar y océano

Arribe en el campo verde
En los pastos grises altos
La encontré con otro vago
Desnudita entre sus brazos

Apunte hacia su cabeza
Y ella solo se asusto
El cobarde salio huyendo
Y ella sola ahí quedo.



"Obsesion" (Poema Propio)

Esa pequeña voz me habla y me dicta
las horribles palabras de la destrucción
que llenan mi alma de odio y neblina
muriendo en el fondo de mi corazón

Sera que esa luz me dará la salida
de esta inminente saturación
acaso es el otro que quiere mi vida
matando a quien sea con su inspiración

Solo me queda verdad y mentira
difícil será tomar la elección
sabiendo que todas se dan por vencida
y me dejan flotando en marginación.


"Testamento" (Poema Propio)

Aquí les dejo mi fiel petición
Un tanto burda y llena de dolor
Espero concluir con esta misión
Y dejarles a todos un simple adiós

No tengo deseos de reencarnación
Tampoco objetos de mucho valor
Ni un simple entierro o cremación
Solo les pido fuerza y honor.

No teman ni crean en la destrucción
Yo se los digo con gran precisión
Es tiempo ahora de seguir la función
Y rogar por años nuestra maldición.


"Paranoia de avaricia" (Cuento Propio)

"Avaricia es vivir en la pobreza,
por medio a la pobreza."

S.Bernardo.

Me creerán loco, muy loco. Pero no como aquellos dementes que cuentas sus horribles historias de encuentros con ovnis, extraterrestres, fantasma, duendes, demonios o seres intergalácticos que lamentablemente nunca lograremos disipar. Esto es real, real como el cielo, el agua, las estrellas, los espíritus, o al menos es "casi real".
No creo que alguien llegue a leer esto alguna vez, ya que los ruidos del exterior son cada vez mas fuertes y desgarradores, se insertan en lo profundo de cada uno aniquilando cualquier sentimiento bello o recuerdo feliz que tengamos.
Ya vienen por mí.
Mis ojos se encuentran casi ciegos y mis manos frías, ya ni las siento. Solo me queda el pensamiento univoco que tomando en cuenta el sentido de la cosas, no les será fácil arrebatarlo.
Aun escucho esos horribles ruidos de afuera, la luz de la luna los mantiene alertas y sedientos y yo encerrado en este manicomio infernal, cautivo de toda imaginación andaluz que recorre mis sentidos.
Junto a mi solo queda este horrendo cuarto abandonado, compuesto con una pequeña lámpara, una oxidada mesa y una maldita maquina de escribir que me distrae de los problemas actuales. Si bien el lugar es inmenso, no logro aun tomar valor y explorar las demás habitaciones, vaya uno a saber que secretos esconderán en su interior. 
Ustedes se preguntaran, como es que llegue hasta aquí o que es lo que realmente esta sucediendo.
Mi historia comenzó aquella fría noche de otoño cuando por fin la alarma final se escucho, gracias a mis datos y proyecciones yo sabia con exactitud que día iba a suceder toda esta desgracia, pero como toda sociedad negra y sin pensamiento, fui tratado de loco o como algunos me llamaron "demente", pero cuando esa horrible alarma comenzó a sonar, debieron ver sus caras de espanto y dolor, angustia y desesperación, corriendo de un lugar al otro sin rumbo alguno, observando como las entrañas de sus seres queridas adornaban las calles con un color rojizo profundo y como los cielos se tornaron negros dejando finalmente un mundo entero en las penumbras de la oscuridad. El ruido cada vez es más fuerte.
Y fue en ese momento que riéndome de toda ese festín morboso, junto con mi familia tome mis pertenencias y huimos a través de la carretera, sin embargo, al intentar cruzar el estado, tome la iniciativa de librarme de ellos de una buena vez. Tome alguna de mis brillantes herramientas y acabe con el sufrimiento de mi familia, sin pena ni misericordia. Sus tesoros eran ahora míos.
Mientras observaba las hermosas estrellas, los cuerpos fríos y duros me transmitían la paz interna, pero solo por momentos. Estaba convencido de que no fueron ellos quienes me obligaron a matar a mi familia, fueron caprichos míos o al menos eso intentaba plasmar en mi cabeza.
Al terminar de juntar los restos, los acomode lentamente en el auto y los abandone al asecho de los cuervos que hambrientos observan sus futuros banquetes y emprendí la caminata hasta llegar al lugar en donde hoy estoy y seguramente ahora mas que nunca me creerán un desquiciado, un demente, un mal viviente y quizás estén en lo cierto, pero nunca comprenderían el estado por el cual actualmente me encuentro.
Silencio acogedor. Los ruidos desaparecieron, era el momento. 
Salí rápidamente rumbo hacia afuera, pero al intentar abrir la puerta me tope con uno de ellos, las manos me tiemblan cuando intento hablar de esto y para su mala suerte no puedo ni debo describirlo, pero les juro que mi alma se paralizo y mi latidos se inmovilizaron, mi mente quedo en blanco y el condenado ruido me penetro hasta las entrañas.
Volví rápidamente al interior para quedarme sentando en las esquinas, intentando derramar una lágrima o alguna risa.
La situación era desesperante, alarmante, la luz de la luna atravesaba el umbral tan sencilla y dulcemente, que en cierto modo me inspiraba un tipo de felicidad, pero como ser feliz ante tal situación, sabiendo que en el exterior todo esta destruido y la esperanza puesta en el único hombre cuyo único logro personal fue asesinar a su familia.
Ahora es el tiempo de sentir la verdad, de expresar los sentimientos, fijarse al espejo oscuro y siniestro, buscando de alguna forma encontrar la verdad, la solución, la claridad, pero el maldito ruido se seguí insertando en mis oídos, corrompiendo cualquier sentimiento humano que mi alma y mi corazón podían generar, mi fe estaba cegada y mis venas transportaban sangre congelada que en cualquier momento de la noche me terminaría consumiendo.
A pesar de todas las calamidades que nombre anteriormente, algo en mi surgió esa noche, las manos ya no me temblaban y en mi interior ahora reinaba la valentía y el coraje, ni yo ni nadie supo en ese momento de donde provenían dichas fuerzas, pero habían llegado en el momento precioso, armado de sentimientos tome mi farol y me aventure a explorar los restantes cuartos, que algún momento creía inaccesibles.
La primera habitación era pequeña, cubiertas con cortinas y muchas telarañas, una alfombra roja y polvorienta y justo al final de ella, un pequeño cofre de madera que a diferencia del resto de las cosas estaba perfectamente conservado y reluciente.
Me acerque hasta el y note que un candado imposibilitaba su apertura, trate de golpear la madera con el cual el cofre había sido construido, pero fue en vano, estaba firmemente construido. Tome un pequeño respiro profundo y me aventure hacia el otro cuarto contiguo.
El ruido volvió y con mucha mas fuerza, mis manos estaban mucho mas frías y adoloridas, un fuerte dolor de cabeza comenzó apoderarse de mi, pero aun así continué mi camino. Al llegar, mientras habría la puerta lentamente, pude notar que una pequeño rayo de luz se asomaba por ella, desesperado y ansioso entre rápidamente para ver si alguien se encontraba dentro, pero toda esa curiosidad y deseo se desvaneció al ver que solo había un farol y, extrañamente, una carta.
En ella, una hermosa y pequeña letra rellenaba su contenido, parecía ser la letra de una mujer, una mujer joven incluso.
A lo largo de sus líneas, narraba una historia oscura y siniestra, similar a la que le estoy relatando, a medida que iba leyendo sentía como el ruido aumentaba más y mas, y mis manos heladas temblaban al leer cada letra de esa infame carta.
Casi llegando al final, note que la ultima hoja estaba arrancada, es decir que la carta estaba inconclusa, pero eso no era nada, nuevamente oí un golpe en la ultima habitación. Solté la carta y corrí como un loco para llegar rápido hasta allí, sin embargo esta vez no tuve contención ni miedo o coraje y valentía, en mi interior fluía la curiosidad y en mis venas la búsqueda de la verdad. Llegue al bendito cuarto, abrí la puerta sin escrúpulos para luego presenciar lo peor. El cadáver de una niña yacía sobre una infinidad de huesos blancos y polvorientos, el olor putrefacto y las moscas que rodeaban el cuerpo, fueron suficientes para entonar una sinfonía de vómitos que surgieron de mi interior.
Cuando me recompuse, note que una pequeña llave colgaba de su cuello, me acerque lentamente y aguantando mi respiración tome dicha llave y al rozar mis dedos con su material, sentí una elevación en forma de letras escritas. Si bien estaba muy pequeño, pude leer la frase "Bene uteris".
No tenia la mas remota idea del significado de aquellas palabras, pero en mi cabeza no flotaba otro pensamiento mas que el de revelar el interior del cofre ya antes mencionado.
Me apresure sin pensar en nada mas hacia la anterior habitación, tome fuerte la llave, abrí el maldito cofre y lo peor había llegado, el cofre vació e insignificante que con su apertura había ocasionado que todo el molesto ruido despareciera y solo quedara un vació mortal pero placentero, hasta que instantáneamente sentí detrás de mis orejas unos respiros escalofriantes y siniestros, lentos y repetitivos.
Mis manos comenzaron a temblar como nunca, el corazón bombeo la sangre de una manera sin igual, y el ruido que por segundo se había apaciguado, ahora se encontraba mas vivo y presente que nunca, rondando por todo el lugar y clavándose directo en mi alma. Deje caer el farol al piso y con su luz alumbro el interior del cofre que, a mi desgracia, si contenía algo y era nada mas que un pedazo de hoja arrancado. Mi suerte se había tornado de mala a peor y mis esperanzas ya estaban opacadas, finalmente aquellas bestias que acariciaban mi espalda, se arrebataron contra mi, y despedazaron mi cuerpo de tal manera que no vale la pena relatar, la luz de la luna ilumino mis instantes finales y finalmente mi alma ascendió y abandono aquel horrible lugar, pero lo peor esta por venir, mi familia me espera en el final de mi camino y les aseguro de buena fe, que esto no ha sido escrito…

"Oscuro glaciar" (Poema Propio)

Como plasmar tu belleza en tan pocas líneas
Y como probar mi inocencia en un pequeño papel
Si aun en mi interior abundan las fieras
Que desean morirse en tu boca de miel.

Los santos y hadas buscan comprender
Por que en este mundo reina la ilusión
Sabiendo que existe y el dolor y el deber
De morirse en un punto sin reflexión

Los brujos con flautas alegran la vida
Los hechizos mal vistos, cambian mi visión
La magia escondida de un alma nacida
Entona el conjuro de la excitación

Lloren queridas y canten amigos
La vida es perfecta y muy duradera
Y los que se nieguen que vengan conmigo
Que con gusto les mostrare la salida

Suenan campanas que anuncian el día
La muerte de un ser que nunca existió
Cubierto de rosas y grandes corazas
Su tumba escondida en cenizas de horror

Un oscuro glaciar repleto de auras
Que aguarda insensato su hora final
Un ciego deshielo que busca venganza
Y morirse en sus aguas de peste floral.

"Ganas de vivir" (Poema Propio)

La muerte me asecha como una maldita
Buscando con ganas mi vida tomar
Pero ella no sabe que ya esta perdida
Hundida en un pozo rogando sanar

Ella ya sabe que perdió la partida
Por más que ella quiera con ansias ganar
Ahora es ella quien no tiene salida
Y seré yo quien la logre espantar

Mi gran error fue acabar con su vida
Pues ahora no puedo lograr escapar
Será mi destino vagar por esquinas
Buscando otras almas para poder llevar.

"Volver" (Poema Propio)

Volvimos contentos de aquella salida
En donde yo vi tu eterna pasión
Cubierta de un manto lleno de alegría
Que cubría la noche con mucha emoción

A veces pienso en regresar algún día
Para ver tus ojos cubiertos de amor
Entregarte mi alma, mi luz y mi vida
Y volcarme en tu cuerpo en toca ocasión

Por mi mala suerte, perdí la partida
Me declaro un bendito mal perdedor
Maldigo a este destino maldito
Ya no tengo chances, ninguna opción.

"Marinero" (Poema Propio)

Marinero fuerte y luchador
Que solo busca el horizonte
Un aventurero ganador
Solo quiere cruzar el monte

Marinero duro y destructor
Que navega en viles mares
Un maldito impostor
Que promulga el desastre

Marinero tonto y hablador
Que inventa las historias
Un maldito usurpador
Que acaba en la memoria.

"La corazonada" (Poema Propio)

La ventana me transporta a un mundo externo
Donde no existe la cordura ni el dolor
Repleto de criaturas que provienen del infierno
Que aguardan ansiosas mi rojo sudor

No siento los mares, ni el viento, ni el frío
Tal vez este muerto, flotando en el sol
Mientras que los árboles se caen al río
Los cielos se mueven con gran descontrol

Ahora mis dedos están enterrados
Cubiertos de arena y con mucho ardor
Trompetas gigantes, cantan al cielo
Anuncian contentas mi crucifixión

Me encuentro en lo alto de esta montaña
Puedo sentir los fantasmas detrás
Me cuenta sus feos y oscuros secretos
Mientras sus manos acarician mi edad

Ahora lo comprendo, estoy en el infierno
Esperando mí turno, con desolación
Una corazonada me dice lo mismo
Me alegra el momento un poco mejor.

"Nunca" (Poema Propio)

No me verán derrotado, ni muerto, ni acabado
Siempre seguiré luchando  y no será en vano
Matare a quien sea que no este a mi lado
Y destruiré a cualquiera que no sea aliado

No me rendiré, ni bajare mis brazos
Tú serás testigo de mi triunfo sensato
Caerás al suelo y morderás el pasto
Que un día gobernaste, sin ser sabio

Tú y yo combatimos frente a frente
Sin saberlo te enfrentaste a la muerte
Ahora no sientes nada, eres un ente
Y tu cuerpo maldito, aun sigue en el puente

Coronado como un rey viví sin penas
Recordando tu rostro en dura espera
Que prometiste volver, con tu capa negra
Buscando tu vida, una gran sorpresa

Maldito fuiste, atormentado mis días
Acabando con todo lo que yo tenía
Asesinando a quienes alguna vez ame en mi vida
Y convirtiéndome en uno más de tu fantasma fila.

"Tierra" (Poema Propio)

Será la lluvia que culmina tu belleza
O la suave brisa del otoño esperado
Los pequeños canarios que anuncian tu llegada
O mi dulce y maldita fiel esperanza

Los árboles altos con copas doradas
Se mueven al ritmo del viento glacial
Las nubes se forman de extraña manera
Imitando figuras de un lindo posar

La tierra eterna aguarda su turno
Oculta en las sombras, una estrella pasar
Pedirle un deseo y perderse en el tiempo
Y sus verdes pastos, lograr sanar.

"Entre luz y tierra" (Cuento Propio)

Perdí, creí, volví, seguí y nunca me rendí, se rieron de mi, mi esposa, mi hijo, mis fieles, mis amigos, mi madre, si mi madre, como me gustaría tenerte de nuevo.
La ciudad se fue cayendo poco a poco y el mundo se torno negro, turbulento y perturbador, más de lo que era antes.
Yo les dije, les avise, les advertí pero nadie me creyó, todos creyeron que estaba loco, demente, pero al final de todo yo tuve la razón.
Fue hace ya 23 años, si 23 largos años de sufrimiento, terror y oscuridad. A veces la propia oscuridad es tu mejor amiga.
La población simplemente se fue muriendo a causa de un virus nuevo, si, como esas historias de zombies y bla bla que tan fácilmente se encargan de meternos en la cabeza.
Pero esta historia es real, muy real, las persones murieron y no volvieron, permanecen en las sombras, o en el mas allá, aun no lo tengo comprobado. Pero lo que si se, es que aguardan ansiosos el poder volver.
Yo vivía con mi esposa y mis dos hijas, teníamos una linda y confortable casa en los suburbios. Soy físico químico, me dedico a las reacciones químicas, las uniones, las moléculas y todas esas estupideces.
Un día en la radio, informaron sobre un nuevo virus proveniente del mar, que rápidamente contagio a toda la población, haciendo que desaparecieran, no que mueran o se enfermen, solo desaparecieron. Lamentablemente mi querida familia sufrió el grave contagio que luego de dos días de cama, solo se evaporaron, dejaron de existir.
Yo me encontraba trabajando en mi laboratorio subterráneo cuando todo sucedió, al estar exactamente 3 pisos por debajo de la tierra, el virus fue incapaz de llegar hasta mí.
Ahora sospecho que soy el único ser vivo que habita en al tierra, pero aunque ni Dios lo crea, encontré la solución y espero utilizarla para revivir a todos aquellos que han desaparecido.
En mis largos experimentos que logre concretar en estos años, descubrí que aquel virus letal solo se dedicaba a robar los cuerpos de las personas, es decir que su alma quedaba perdida e intacta entre nuestro mundo y el inframundo, mediante ondas magnéticas que se propagaban a través de una luz fluorescente pude comunicarme con una de ellas, pero como era obvio, había mas de miles.
Con paciencia y tiempo logre encontrar a mi esposa, entre lágrimas y llantos, le pregunte como estaba, como se sentía y en donde estaba. Ella me respondió afirmando no saber en donde se encontraba y que no sentía su cuerpo, solo tenía su conciencia.
Mediante libros, teorías, tesis y mucho estudio, llegue a la conclusión de que la única forma capaz de recuperar a mi familia era creando replicas de ellos, es decir, diseñando clones que se asemejan a la perfección, de tal manera que las almas puedan ocupar esos falsos cuerpos y creer que están en uno real.
Muy difícil fue conseguir todas las herramientas que necesitaba, aun que cuando subí al exterior solo quedaban restos, polvo y una ciudad desolada.
Al tener todo en mi poder, comencé a diseñar la maquina que me devolviera lo que quería, tome cada parte cuidadosamente, realice cada calculo preciso y detallé hasta el ultimo detalle posible. Cuando finalmente tenía mi creación terminada, debía tomar precaución y realizar algunas pruebas, por lo tanto necesitaba un ratón de laboratorio.
Revisando viejos diarios, encontré la noticia de la muerte de nuestro presidente de hace 10 años, quien como todos había sido afectado por el virus. Las fotos que figuraban el periódico me fueron suficiente para crear su doble exacto, lo conecte directamente hacia mis aparatos sujetándolo fuerte sobre una camilla para que no intentara ninguna acción contrario o peligrosa.
Cuando conecte el aparato, todas clases de voces comenzaron a gritar fuerte, diciendo soy yo, soy yo, ese es mi cuerpo. ¿Pero cómo era posible que tantas voces correspondan al mismo cuerpo?, cuando todavía no terminaba de cuestionarme, el cuerpo de aquel hombre reacciono, desconcertado y mirando todo a su alrededor, se torno violento y tratando de desatar los cerrojos que lo aprisionaban, con una pequeña sonrisa y una mirada sutil, indicaban que esa alma no correspondía a ese cuerpo.
Sin pensarlo tome mi arma del cajón y una bala en su cabeza puso fin a su “reencarnación”.
Trataba de convencerme a mi mismo de que era posible traerlos de vuelta, pero no, habiendo tantas almas dando vuelta, seria imposible recobrar las que necesitaba.
Cuando por fin comprendí que ya no tenia nada por que luchar, mientras apuntada mi revolver directo hacia mi cabeza, una pequeña voz se escucho. Mi vida, te necesitamos, por favor, esas simples pero a la vez complejas palabras eran de mi mujer, lo sabia, la reconocía, tome rápidamente las replicas de mi mujer y mi hija, conecte el aparato, y espere unos instantes, hasta que finalmente los ojos de mi hermosa esposa se abrieron y desconcertada se levanto y me miro fijo. Las lágrimas en mi rostro comenzaron a caer lentamente, y cuando me acerque a ella, un disparo seco en mi cabeza oscureció todo.
Ahora no tengo cuerpo, ni vida, ni nada, solo soy un alma perdida en algún lugar desconocido, pero feliz por que hoy es el día que estoy con las demás almas, entre las cuales se encuentra la mi esposa y la tierna y dulce de mi niña.

"Acción" (Poema Propio)

Extiende tu mano y mira alrededor
Espera tu turno, no existe el temor
Tú tienes todavía ese gran dolor
Que inunda tu alma cada vez peor

A veces sonrío pensando en tu amor
No entiendo que hice, me sofoco el sudor
Por eso te pido un simple favor
Que sientas lo mismo que aun siento yo

No se que intentaste cuando me mataste
Pero tú sabes que ya me acabaste
Yo se que siempre estuve ausente
Por que en llevarme, tanto tardaste

Estar unidos tu siempre soñaste
Soltaste mi mano y te me escapaste
Espero con ansias y muy paciente
Tenerte de nuevo frente a frente.

Para Yamila Dib, te amo.

"Sin ti" (Poema Propio)

Tu sonrisa opaca a luna
Que tan bella alumbra la noche
Mi linda y clara locura
Solo pronuncia tu nombre

Buscarte en lo alto yo debo
Para acabar con mi soledad
Aun que sea tener tu reflejo
Para salvar toda mi maldad

Lastima que aun estas muy lejos
En los brazos de otro amor
Envuelta en un par de ojos ciegos
Rogando poder sentirte mejor

Yo espero tenerte de nuevo
Y que cese esta gran tormenta
Que con rayos acaban mis sueños
Y la impureza más mala fomenta.

Para Yamila Dib, espero tenerte de nuevo.

"En la marea" (Cuento Propio)

La blanca y hermosa luna otorgaba su luminosidad a toda la larga y extensa ruta por la cual se dirigían a toda velocidad, Nicolas y Hernán. Era la calurosa madrugada del verano del 98, la hermosa ciudad de Las toninas los esperaba, con un sol radiante, el mar azul, la arena blanca, y todos esos detalles tan encantadores.
Luego de arduo camino, por fin llegaron a la ciudad. Las Toninas se caracterizan por ser un lugar muy tranquilo, pacifico, lleno de paz, el lugar preciso donde uno puede descansar.
Nada de eso era importante para los muchachos, que debido a su situación económica, optaron por veranear ahí en una casa prestada por una tía de Hernán.
Al llegar, la población del lugar dejaba mucho que hablar, algunos ancianos caminaban por las veredas, y dos o tres perros corrían por la plaza.
Dejaron las cosas en la casa, y como todo recién llegado a la costa, corrían con prisa hacia el mar.
La infinita playa cubierta de arena y el extenso océano limpio y solitario, daba la ilusión de que los esperaba a ellos, no había nadie, solo el sol, el agua y la arena.
Se desvistieron lo más rápido posible, y corrieron con prisa hacia las grandes y revoltosas olas azules. En medio de la alegría y diversión, Hernán pudo notar que dos figuras los observaban desde la orilla, el agua y el reflejo del sol le impedía disipar quienes eran, le aviso a Nicolas y juntos se aproximaron a encontrarse con esas extrañas siluetas.
Al llegar, la imagen se hizo clara y descifrable, eran dos jovencitas, dos lindas mujeres. Hernán, con su tan peculiar forma de ser, los presento delante de las chicas, las cuales los saludaron simpáticamente, dándoles la calida bienvenida a la ciudad.
Romina, la más chica, era una mujer delgada, rubia y llena de pecas, la cual rápidamente fue cortejada por Hernán, y la otra se trataba de Yamila, una hermosa mujer, de pelo violeta, grandes labios y una sonrisa preciosa, la cual Nicolás rápidamente capto.
Se quedaron toda la tarde noche hablando a orillas del mar, mientras el viento, un poco de alcohol, las estrellas y algunos otros factores acordes a la situación, hicieron que en dos puntos alejados de la playa, tuvieran sexo desenfrenado, con excesos de droga, besos, locuras y pasión.
A la mañana siguiente, Nicolás se despertó con un dolor de cabeza, mal olor en la boca, y con las piernas cansadas, se vistió y se acerco a Yamila, que estaba sentada en la arena, contemplando el mar.
-¿Puedo acompañarte?- Pregunto Nico.
-Claro- contesto ella.
Silencio atroz
-¿No es hermoso?- Pregunto ella.
-¿Que cosa?- Contesto el.
-El mar, el inmenso mar, el fin del mundo, donde las almas perdidas se encuentran, el agua te absorbe, te eleva, te ama, te consuela y por ultimo te mata, es aquel lugar donde uno reflexiona, piensa, se conecta consigo mismo y escucha lo que realmente quiere su corazón y su alma.
Nicolás, pensando en lo bien que fue en el sexo aquella mujer, no fue capaz de captar las sabias palabras que entonaban su voz y sin importarle mas nada, tomo a la bella joven de la cintura, queriéndola provocar para sacias su apetito sexual. Pero ella lo detuvo, y mirándolo con una mirada picara y sensual, le pidió si la llevaba hasta la punta del muelle, donde le gustaría hacer el amor nuevamente. Nicolás, que aun tenía un deseo carnal exquisito, la tomo de la mano y la llevo hasta el muelle.
Al llegar al límite, Nicolás se paro en cara hacia el inmenso mar, esperando su tan esperada acción, pero un golpe en la cabeza le fue suficiente para dejarlo inconsciente.
Flotando en el agua, debajo del muelle, Nicolás abrió los ojos lentamente mientras a paso lento recuperaba la vista y la conciencia, no veía rastro de Hernán o de las chicas, nado con su pocas fuerzas hacia la orilla pero al llegar, sintió como dos personas lo sujetaron y lo arrastraron hasta el mulle.
No pudo reconocer quienes eran, lo único que pudo sentir fue como las manos de sus captores le rodeaban el cuello con una gruesa y fuerte soga. Lo obligaron a pararse en el límite del muelle y sin piedad alguna lo arrojaron directo al agua. Al caer la soga hizo su trabajo y comenzó a asfixiar el cuello de Nicolás, que con el fuerte tironeo de la caída recobro totalmente la visión para observar lo peor.


A su lado se encontraba el cuerpo colgando de Romina, duro y frío, Nicolás quien estaba completamente desesperado trato de aflojar el nudo que lo estaba matando, pero fue en vano, ya que sus manos, no eran sus manos, mas bien eran las manos de una mujer, delicada y suaves, pero débiles y sin fuerza, con el poco aliento que le quedaba y la poca fuerza de su corazón, inclino su vista hacia arribar para ver la silueta de dos hombres altos y delgados, que con una sonrisa picara se alejaron de la costa para no volver jamás.